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Bienvenidos a Noticias de Tolox

Queremos daros la bienvenida a este espacio que nace de la necesidad cada vez más acuciante de estar conectados, de compartir el conocimiento, de saber... Por estos motivos hemos pensado que las nuevas tecnologías pueden ayudarnos a superar todos estos desafíos. El blog Noticias de Tolox pretende ser un espacio para todos y todas, donde cada uno pueda aportar lo que sepa. Tenemos muchos conocimientos sobre nuestro pueblo que no queremos perder, muchas ideas que deseamos expresar y nuevas generaciones a las que transmitir todo este legado cultural.
El entendimiento que hay que tener para publicar una entrada en Noticias de Tolox es mínimo, aunque será necesario una pequeña destreza en el uso de las nuevas tecnologías el principal reto es tener algo que contar. Y estamos seguros que muchos de vosotros/as tenéis muchas cosas que decir. Al fin de cuenta el saber no es de nadie, es de Todos/as. Y el conocimiento genera más conocimiento.

Inicios del baloncesto en Tolox

En la década de los sesenta el ejercicio físico entró de lleno en Tolox como actividad generadora de múltiples valores: el esfuerzo, la convivencia, la perseverancia, el trabajo en equipo, la obediencia, la salud, etc. Pero en esos años el fútbol, casi como en la actualidad, era el deporte rey.
No obstante, y pese a las precarias o inexistentes instalaciones deportivas, se formó un equipo de baloncesto que salvando tópicos como la escasa estatura llegó a ser muy competitivo, destacando en un torneo celebrado a nivel nacional.
Aquí los vemos, posando en uno de los encuentros celebrados en la Plaza Alta de Tolox, donde también podemos atisbar a su entrenador, D. José Luís Blasco. Fechamos la imagen a finales de la década de los sesenta del siglo pasado.

Si tenéis fotografías antiguas de Tolox las podéis enviar a esta dirección: plaratolox@gmail.com

Hace falta tener mucha manteca

A veces, cuando deseamos algo que necesita de un fuerte desembolso económico quizás hayáis oído hablar de la siguiente expresión, "para esto hace falta tener mucha manteca". No obstante ahora esta frase casi no se dice, quedando relegada por otros enunciados más televisivos como "tener mucha pasta", pero antes era más habitual su uso. De hecho Manuel Vázquez del Río, quien nació en Tolox en 1895, se hizo eco de esta palabra en su libro Cosas de Tolox, en concreto en el apartado de vocabulario tolito, donde nos describe que manteca era uno de los nombres del dinero. Es decir, hace falta tener mucha manteca es lo mismo que expresar hace falta tener mucho dinero.
Pero esta palabra en realidad no es tolita, esta expresión es malagueña. Y para conocer su origen tenemos que viajar en el tiempo a la Málaga de mitad del S. XIX. En aquellos momentos la oligarquía malagueña vivía en la Alameda, en mansiones situadas a lo largo de ese paseo público, adornado con árboles, estatuas, fuentes y bancos, e iluminado desde los años treinta (de ese siglo XIX) por farolas de aceite y en 1852 se introduce el gas en las cincuenta y dos farolas del paseo. Desde luego que se trataba de un idílico lugar de encuentro de todos los malagueños, donde además esta nueva clase residía y ostentaba el poder social, político y económico.

¿Y qué tiene todo esto que ver con la palabra "manteca"? 

Ahora tenemos que hacer otro viaje en el tiempo hasta situarnos en 1957, cuando el hispanista británico Gerald Brenan publicó el libro "Al sur de Granada". Este ensayo, difícil de clasificar, podemos tomarlo como una mezcla de libro de antropología, historia o etnología. Aquí Brenan, seducido por la Alpujarra gradadina, donde recaló un día de enero de 1920 con algo más de 120 pesetas de la época, nos relata como era la vida de ese enclave y sus alrededores; nos refiere del ambiente salvaje del campo, los hábitos ancestrales que observan esos alpujarreños, su folklore más íntimo, recogiendo además el lenguaje que oye...
Asimismo Don Geraldo, como se le conocía en estas tierras del sur, nos habla de la costumbre que tenían las ricas familias adineradas malagueñas, que residían mayormente en la Alameda, la principal artería de la población a mitad del S. XIX, de importar de la ciudad de Hamburgo (en el norte de la actual Alemania) barriles de mantequilla salada, un lujoso alimento que denotaba rango social en la época. Se daba la circunstancia que muchas de estas familias eran las mismas que a finales del S. XVIII se instalaron en Málaga procedentes de Inglaterra y, especialmente, del centro de Europa, y que fueron la base que sustentó la futura oligarquía industrial que ayudó a expandir y dar a conocer por el mundo el nombre de la ciudad de Málaga. Es evidente que echarían de menos algunos productos que formaban parte de la dieta de sus países de origen. No escatimando esfuerzos para traerlos, al precio que sea. Entre estos artículos se encontraba la manteca.
Y claro, los malagueños, con su afinado humor, no tardaron en denominar a esta nueva burguesía adinerada como "la gente de la manteca"; o lo que es lo mismo, la gente del dinero. Y es que ese producto importado era todo un lujo en ese periodo que los malagueños no podían permitirse. ¿Os imagináis la Alameda a mitad del S. XIX? Un bulevar con iluminación artificial conformando un amplio espacio de recreo de todos los malagueños, donde los pobres y "la gente de la manteca" podían pasear, charlar, etc.
A partir de la década de los setenta del S. XIX comenzaron a llegar a Tolox, al recién inaugurado balneario de Fuente Amargosa (en 1867 inició su andadura de la mano del farmacéutico José García Rey), los primeros agüistas en lo que podríamos anticipar supuso el inicio del turismo en la comarca de la Sierra de las Nieves. En esa época desplazarse era, además de una tarea difícil, un asunto muy caro. No es de extrañar que los tolitos entendieran, igual que hicieron los humildes malagueños que paseaban por la Alameda de Málaga, que esos forasteros que llegaban a Tolox eran gente de "mucha manteca".


Este es el origen de esta curiosa expresión, que seguro muchos hemos escuchado, pero que no la recoge, al menos con esta acepción, el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española. Un vocablo muy malagueño que los tolitos también hemos asimilado hasta hacerlo prácticamente nuestro. 

Historia de las mujeres de la Sierra de las Nieves

En la segunda mitad del siglo XIX se reforzó el ideal femenino de mujer paciente, decente y dentro del hogar. Este ideal femenino continuó vigente durante la primera mitad del siglo XX donde se le asignaba el rol o papel de mujeres dedicadas a las tareas domésticas, la economía familiar, la educación de los hijos; todas estas tareas fueron elevadas a la categoría de oficio bajo el nombre de "ama de hogar". Sin embargo, los cambios económicos tanto industriales como agrarios y las necesidades de una sociedad en camino hacia la modernización, requerían que la mujer asumiera actividades fuera del hogar. Las mujeres no sólo debían ser amas de casas sino que también debían trabajar fuera de sus hogares para contribuir con su salario a la economía doméstica. Tampoco fue una situación fácil de sobrellevar, sobre todo por las condiciones de trabajo y la situación económica que eran paupérrimas. Las mujeres aprendieron a conciliar tanto su función de amas de casas como las actividades externas al hogar consiguiendo tener un papel destacado en la economía de sus respectivas localidades.
La historia de las mujeres durante el siglo XX invita a la reflexión. Con la realización de este libro se pretende recopilar parte de algunas vivencias referentes a la mujer en la Sierra de las Nieves durante este siglo. Vivencias y recuerdos que giran en torno a sus oficios, a su modo de vida, y que nos permita reflexionar para comprender las causas de desigualdad que han caracterizado su situación durante ese periodo. 
El objetivo fundamental de este proyecto es difundir y conocer la vida de la mujer en la Sierra de las Nieves, tanto en el ámbito social como en el del trabajo. Las historias versarán sobre costumbres, modos de vida y todo aquello que tenga relación con el entorno de la mujer: dónde ocupaba su tiempo, cuál era su vida e inquietudes. Otros objetivos principales que planteamos son:
  • Divulgar el conocimiento de la Edad Contemporánea, particularmente haciendo énfasis desde el comienzo de la centuria hasta la instalación de la democracia en España, 1900-1980.
  • Sensibilizar y mostrar las singularidades y nociones básicas de los principales oficios de la Edad Contemporánea en la comarca.
  • Dar a conocer y acercar a la población la diversidad de oficios acometidos por mujeres de la Sierra de las Nieves.
  • Dinamizar la vida cultural de nuestros pueblos, manteniendo proyectos que anualmente estén dedicados a un periodo de la historia. 
Nuestro deseo es intentar abordar y comprender la historia pasada de la mujer, durante un determinado período de su vida, con normas que otros marcaron junto con la desigualdad y discriminación política, educativa y laboral que han caracterizado su situación durante este tiempo.
El libro que tienes en tus manos es el resultado de un proyecto cultural desarrollado en la comarca de la Sierra de las Nieves por las asociaciones de mujeres de los nueve municipios. Coordinados por el Centro de Información de la Mujer de la Mancomunidad de Municipio de la Sierra de las Nieves. Y subvencionados por la Diputación Provincial de Málaga. 
Entraremos en un mundo social-económico de la mano de una serie de actividades u oficios que habitualmente se han ido desarrollando por mujeres en nuestros pueblos. Se han realizado un centenar de entrevistas a nuestros mayores, recogiendo fotografías y documentación archivística. Para la localización de estas personas informantes se ha contado con la participación y ayuda de las Asociaciones de Mujeres. Mediante estas entrevistas no sólo se han recogido los oficios, sino que también se ha tratado de plasmar la historia personal de algunos testimonios directos. A todos ellos queremos agradecerles su esfuerzo y su colaboración.
Con este libro sólo pretendemos hacer una pequeña aportación de cara a seguir conociendo y queriendo nuestros pueblos. Fomentando así la investigación, conservación y reconocimiento de las diferentes manifestaciones populares en nuestra comarca. Se desea que este proyecto sea el comienzo para acercarnos a conocer la historia, específicamente la historia de mujeres de la Sierra de las Nieves en su contexto social-económico, de forma amena.

Toda la verdad, de Lola Rey

Sipnosis:

Rachel Taylor es una intrépida periodista para la que su trabajo es lo primero. Una de sus investigaciones la lleva a la plantación de Chase Elliot, un atractivo y rudo granjero que intenta mantenerla alejada de su propiedad. Pero Rachel no dará su brazo a torcer y hará todo lo posible para escribir lo que ella cree que es el reportaje de su vida, incluso desafiar a Chase abiertamente.
Lo que empieza como un choque de voluntades acabará como una irresistible atracción contra la que no podrán hacer nada. Sin embargo, la reticencia de Chase no es a lo único a lo que Rachel se debe enfrentar, pues un peligro desconocido la acecha amenazando todo lo que es importante para ella.
Sobre la historia:

“Toda la verdad” es la primera novela actual que publica Lola Rey. Llena de detalles sorprendentes cuenta la historia de Rachel. Acostumbrada a soportar las burlas y el desprecio por sus creencias cree estar preparada para enfrentar la incredulidad de Chase Elliot, para quien ella es poco más que una friki. Pero su desconcierto es enorme cuando descubre que las opiniones y pensamientos de ese hombre le importan mucho más de lo que está dispuesta a admitir y es que Chase ha logrado despertar en ella sentimientos que creía que no volvería a experimentar. Además de tratar de convencer al tozudo granjero de que le permita continuar con sus investigaciones, Rachel deberá enfrentar una amenaza para la que no está preparada aunque la fuerza de su determinación y los sentimientos cada vez más profundos que Chase despierta en ella la llevan a luchar sin importarle lo peligroso que pueda ser su enemigo.

Fragmento de la novela:

Rachel se incorporó y se obligó a tomar aire con fuerza tratando de tranquilizarse. No entendía por qué la incredulidad de Chase la dañaba tanto; tampoco era muy consciente de qué había sucedido para que, con unas pocas palabras ella hubiese llegado a ese punto de enfado; estaba acostumbrada a tratar con escépticos, por Dios, William Snarley se burlaba constantemente y de manera pública de ella y no recordaba ni una sola vez haberse sentido tan mal como se sentía en esos momentos. Chase también se levantó y se la quedó mirando como si acabase de lanzarle un reto.
  • No son fantasías, hay evidencias que la ciencia no puede explicar y si no fueses un troglodita engreído sabrías que el que aparezca algo de esta envergadura de un día para otro es cuanto menos anómalo. — A esas alturas de la conversación Rachel respiraba con fuerza y había puesto las manos en jarras.
  • ¡Está bien! ¡Prefiero ser un troglodita a ser un pirado! —Chase se había acercado a ella y levantaba ligeramente la voz—, uno de esos que va de aquí para allá viviendo del cuento, porque no se me ocurre una manera más absurda de  malgastar una vida.

Rachel apretó los dientes hasta que casi se hizo daño y con horror sintió un picor en la garganta. Sus labios temblaron a pesar de mantenerlos fuertemente apretados y con espantado asombro se dio cuenta de que dos regueros de lágrimas resbalaban por sus mejillas.
  • Rachel…
  • ¡Déjame en paz! — Rachel pasó por su lado mientras caminaba a paso rápido, pero la mano de él atrapó su brazo y la detuvo.
  • ¿Qué sucede Rachel? 
  • ¡He dicho que me dejes! ¡No quiero hablar contigo! —su voz se quebró y eso provocó que se sintiera terriblemente humillada.
  • Rachel…lo siento, no pensé…
  • No importa, por favor, déjame marchar.

Ella trataba de evitar mirar su rostro; él seguía agarrándola del brazo con suavidad y en ese preciso instante hizo algo asombroso: la acercó a su pecho y la abrazó.
Rachel apoyó las palmas de las manos sobre el ancho y fuerte pecho de Chase tratando de apartarse mientras él deslizaba sus manos por su espalda y la acercaba más a su cuerpo, impidiéndoselo. Una especie de descarga y un extraño calor inundó las extremidades de la joven que luchó contra la languidez y el deseo de recostar su cabeza contra ese pecho que tanto consuelo le brindaba. Tras unos desconcertantes segundos él la separó de su cuerpo y la miró con intensidad a los ojos. Ella comenzó a tranquilizarse y lo miró fijamente a su vez y entonces él secó las lágrimas de su rostro con los pulgares y los dejó apoyados a ambos lados de su boca. Su mirada se detuvo allí y ella entreabrió los labios mientras su cuerpo palpitaba de deseo adivinando que él iba a besarla. En lugar de eso Chase la soltó y ella sintió el impulso de abrazarse a sí misma, tratando de sustituir con sus propias manos el calor que él parecía haberse llevado consigo.

El 26 de mayo estará disponible esta novela para los lectores.

¿Quién fue Aracena?

El pasado 31 de Octubre de 2016, un año más, acompaño a mi madre al cementerio. Ese día la tranquilidad del camposanto se ve alterada por la afluencia de personas que visitan a los seres queridos que ya marcharon. Todas las lápidas tienen que estar impecables para el día siguiente, el día de Todos los Santos. Próxima a la de un familiar mío hay una lápida que siempre me ha llamado la atención, tiene una foto de un joven futbolista con la equipación del Málaga. Junto a ella dos mujeres, una más joven limpiando y la otra, de edad más avanzada, con mirada contemplativa hacia donde se encuentra un hijo que perdió hace 34 años. Le pregunté: ¿qué edad tendría ahora? Se quedó pensando y la mujer más joven, subida aún en la escalera, respondió: “mi hermano tendría ahora 54 años”. Me vuelvo a dirigir a la señora mayor: ¿podría haber tenido Tolox un futbolista? Esta vez sonríe y contesta: “mi niño era del pueblo, pero como a la gente del o no nos conocen tanto como a los del pueblo, pues mucha gente no sabe quién fue”. Al tiempo que me despedía de ellas iba emergiendo en mi pensamiento la idea de dar a conocer a Francisco Aracena Martín, el paisano que llegó a debutar en el Club Deportivo Málaga, en aquel partido en el que el equipo de la Costa del Sol se disputaba ascender a primera división.
Nacido en Málaga el 24 de junio de 1962 y bautizado en la Parroquia de Tolox, Paco Aracena era el mayor de tres hermanos. Al igual que otros niños de la zona de Río Grande fue al colegio de la Ermita, donde en un mismo aula se impartían clases a niños de distintas edades. Al cumplir Paco ocho años la familia se trasladó a Málaga por motivos laborales, instalándose en la zona de Las Delicias. Carmen, su madre, trabajaba como portera de bloque mientras su padre, Pepe, se dedicaba a la construcción.
A principios de los 70 un grupo de niños jugaba al fútbol diariamente en la zona de la Térmica. Francisco Berrocal, camionero de la empresa Transmálaga, era el padre de uno de ellos. Su hijo Antonio le insistía siempre para que hiciera un equipo de fútbol. Un día éste decidió complacerlo, pero para ello Antonio tenía que reunir a niños de la zona. Finalmente logró juntar un total de cuarenta niños, siendo nuestro protagonista uno de ellos. Con este grupo se fundó el Club Deportivo Maravillas en la temporada 70/71, donde Aracena jugó hasta el primer año de juveniles.
Cuando Paco cumplió 14 años el Real Betis se interesó por él, pero la madre se opuso a que con tan temprana edad se fuera de casa. En mayo del 78 es el Atlético Malagueño, filial del C.D. Málaga, el que habla directamente con su padre. Pepe les dice a los dirigentes malaguistas que negociaran con los hermanos Berrocal, ya que éstos habían formado a Paco como futbolista y eran los dueños del C.D. Maravillas. Tras la negociación llegan al acuerdo de que Aracena jugaría en el juvenil del Málaga a cambio de material deportivo, además de 500.000 pesetas (3.000 €) si llegaba a debutar con el primer equipo del C.D. Málaga.
En el año 1979 la familia se traslada al barrio de Carranque y el contacto con Tolox es cada vez menor; tan solo su padre acude la mayoría de los fines de semana a atender las tareas agrícolas. Pepe, persona humilde donde las haya, es felicitado por los lugareños de la zona, porque aunque a Río Grande no lleguen los periódicos sí van llegando los ecos de las gestas de su hijo. En medio de una felicidad contenida este enorgullecido padre va dejando de ser Pepe para ir convirtiéndose en el padre de Aracena.
La temporada 78/79 debuta en el juvenil del Málaga; las tres siguientes juega en el Atlético Malagueño, en tercera división, compartiendo vestuario con Ernesto y el siempre recordado José Antonio Gallardo, entre otros. En ese periplo Antonio Hurtado fue el entrenador en las dos primeras temporadas y Santiago Aragón en la restante. En la temporada 81/82 Paco entrenaba esporádicamente con el primer equipo, y en la recta final del campeonato las apariciones en los entrenamientos fueron más frecuentes.
Llega el 16 de Mayo de 1982, penúltima jornada de la temporada en segunda división, cuando se enfrentan en La Rosaleda el Málaga y el Recreativo de Huelva. Al comenzar la segunda parte, Antonio Benítez, que ese año debutaba como entrenador del Málaga, mandó a calentar a todos los jugadores suplentes. Avanzan los minutos y los goles fueron cayendo en la portería del Recreativo. En el minuto 80 marca el Málaga el quinto gol, Benítez se dispone a hacer un doble cambio, quiere dar la oportunidad a dos jóvenes de la cantera: ¡Rivas y Aracena, los dos! Fueron las palabras del técnico blanquiazul a Pepillo Zambrano, utillero del Málaga. El rostro de los jóvenes cambia cuando Pepillo les dice que son los elegidos. Rivas entró por Serrano y José Madrona, que dos minutos antes había marcado el quinto gol, con lo que el resultado iba 5-1, salió lentamente del terreno de juego disfrutando de la ovación y de la fiesta de La Rosaleda, que se volvía a sentir de primera, y al llegar a la altura de Aracena le dijo: “tranquilo, como si estuvieras jugando en tercera. No tengas nervios y mucha suerte”. Debutaba en ese momento el toloxeño Paco Aracena, valorado por todos como un jugador muy listo en el campo, valiente, con mucho gol, que agradaba a los compañeros, siendo además gracioso y extrovertido en el vestuario.
Terminada la temporada, el 24 de Junio cumplió 20 años, le tocaba hacer el servicio militar en Zamora. Debido a esto C.D.Málaga y Zamora C.F llegan a un acuerdo de cesión, para que Francisco jugara en tierras castellanas la temporada 82/83. Antes de empezar el servicio militar se trasladó a Zamora para realizar la pretemporada, siendo el máximo goleador de la misma con cuatro goles en seis partidos y convirtiéndose en poco tiempo en un jugador muy querido. Emilio Cruz, técnico del Zamora, afirmaba de él que lo tenía todo para triunfar.
El 21 de agosto de 1982 volvió a Málaga para visitar a los familiares y cerrar unas gestiones relacionadas con su incorporación al cuartel. El 25 de Agosto, regresando del Campamento Benítez de recoger la cartilla militar, a la altura del edificio de tabacalera, paró su moto al lado de un camión. Los dos vehículos esperaban a que el semáforo cambiara a luz verde, pero al iniciar el camión el giro Paco no pudo regatear al destino. Entre las ruedas traseras del vehículo pesado se desvaneció un futuro lleno de ilusiones, al tiempo que quedaba destrozada toda la gente que le conoció. Su tía Micaela, que siempre guardaba los recortes de periódico, orgullosa de tener un sobrino futbolista, no contaba con guardar el último recorte junto a un clavel disecado de una de las coronas de flores que acompañaron a Paco aquel día; como también lo acompañaron, en aquel multitudinario adiós, José Elena y su hermano Pedro, Antonio Marmolejo, Pedro Moya y otros toloxeños que quisieron despedir a su paisano en el cementerio malagueño de San Rafael.
Doce años más tarde sus restos son trasladados a Tolox, al mismo lugar donde aquella foto ha hecho que hoy sepamos quién fue Aracena...
Después de haber terminado observo mi pluma y aún le queda tinta. La vuelvo a mirar y pienso como gastarla, al tiempo que pienso me voy acordando de como Ernesto me abrió las puertas de la familia malaguista. Al entrar veo a José recordando aquellas sabias palabras que le brindó a Paco aquella tarde al ser cambiado. Rivas aún continúa calentando al lado de Aracena, con los nervios y las ganas de debutar de un canterano. Antonio Benítez sigue teniendo claro que 34 años más tarde volvería a darle la oportunidad de debutar, todo esto mientras Domingo le va abriendo un hueco en la historia del Málaga.
Sujeto la pluma con fuerza, se mueve y no puedo detenerla, me pregunto dónde quiere ir. Me lleva hasta Zamora. Allí se encuentra Emilio Cruz con ganas de ver al rubio malagueño que viene a reforzar su delantera. Juan Antonio, compañero en el ataque zamorano, se sumerge en el pasado para recordar vivencias fuera y dentro del campo; Luis Fradejas, ese periodista que empezaba a hacer “sus primeros pinitos” en el mundo del periodismo deportivo, anunció en menos de un mes la llegada de un prometedor futbolista y el fatídico desenlace del 25 de agosto. Luis, ya retirado del periodismo, volvió a ejercer para que hoy sepamos en Málaga que en Zamora también lo quisieron y admiraron, curiosamente en menos de un mes ¡Algo tendría!
Ya quedan los últimos brotes de tinta, apenas da para unas pocas palabras, un último pensamiento, que tanto a mí como a mi pluma nos lleva un domingo de Febrero hasta Río Grande. Sin la ayuda de Salvador, actual policía local de Tolox, no habría localizado nunca la casa; al entrar a ella me esperaban Pepe y Carmen, como si no hubieran pasado 34 años. Carmen me va contando con entereza todas las vivencias que recordaba, para que nada le faltara a este homenaje a su hijo. Pepe aún no lo ha superado, nunca lo superará. Cien metros más adelante se encuentra la casa de la tía Micaela, donde me recibe con dos cuadernos antiguos llenos de recortes de periódico. Salvador, su marido, más entero y frío me dice: “estaba loca con su sobrino y eso que el tío carnal era yo”. Todo esto mientras Pepe, a pesar de coger confianza conmigo, sigue sin poder articular palabra acordándose de su hijo.
A todas estas personas quiero agradecerles el cariño que le han puesto. Han sido momentos de nudos en la garganta, sonrisas, nostalgia, alguna que otra lágrima y por encima de todo, volver a tenerle presente.

Lagartijo acude al Balneario de Tolox

Rafael Molina Sánchez nació un 27 de noviembre de 1841 en el barrio cordobés del Matadero. Hijo del banderillero Manuel Molina "Niño de Dios" desde muy pequeño tuvo afición por el mundo de los toros, llegando a formar parte de una cuadrilla de niños cordobeses donde le pusieron el mote de "Lagartijo" por su estatura y su carácter vivaz. Tomó la alternativa el 29 de septiembre de 1865 en Úbeda. Desde entonces toreó en 1632 corridas (404 en Madrid) y el resto en provincias matando un total de 4867 toros. 
A partir de 1868 comenzó la gran rivalidad, admiración y respeto mutuo con el otro gran torero del momento, Salvador Sánchez Povedado, popularmente conocido como "Frascuelo". Ambos se enfrentaron en los ruedos con valentía, llevándolos hasta a tumbarse delante de un toro, actitud tan temeraria por las que en alguna ocasión fueron reprimidos por la presidencia. Cada uno tenía su bando que le era afecto, y tan absoluto resultaba este dualismo que España, por lo que respecta a esa afición, se hallaba dividida en lagartijistas y frascuelistas. Esta rivalidad en los ruedos es comparable con la que antes mantuvieron Pedro Romero y Costillares y después Joselito y Belmonte.
Lagartijo ha sido considerado uno de los toreros más completos de la historia: fino con el capote, buen banderillero, poderoso con la muleta y seguro con el acero. Tuvo éxito en todas las plazas y fue vitoreado por todos los públicos. El 11 de junio de 1876 Rafael Molina "Lagartijo" formó parte del cartel inaugural de la Plaza de toros de Málaga, estrenando otras famosas plazas en todo el territorio español desde Almería hasta San Sebastián pasando por Madrid.
Lagartijo era un hombre generoso, de carácter simpático y campechano a quien le gustaba divertirse con sus amigos. Esta forma de vivir le hizo gala de múltiples anécdotas; vamos a recordar la siguiente: "En la plaza de La Malagueta le tocó en suerte a Lagartijo un toro llamado Cucharero de Anastasio Martín, grande hasta el punto de rascarse el hocico sobre la contera de la barrera sin tener que levantar su voluminosa cabeza, además estaba dotada de una asombrosa cornadura. Lo lidió como pudo, pues los muletazos eran a gran distancia, a la hora de matar el cornúpeta se llevó al desolladero hasta tres estoques; se puede decir que todos los asistentes a la corrida respiraron cuando dobló. Pues bien, el Califa pidió la cabeza como recuerdo, colgándola en su despacho. Comentaban que cuando llegaba a su casa con unas copitas de más se acercaba a Cucharero y con un bastón le daba diciendo: -¡Maldita sea la vaca que te parió!".
En los cuarenta y dos años de su vida torera sufrió varios percances, siendo los más graves los que tuvo en Cáceres (15 de agosto de 1862); en Madrid (3 de julio de 1864; 20 de octubre de 1872; 22 de junio de 1873); en Sevilla (20 de junio de 1867); en Cádiz (10 de mayo de 1870), y en Zaragoza (14 de octubre de 1872); la última cogida la sufrió en Valencia el 25 de julio de 1891. 
Pero el último gran contratiempo no pudo esquivarlo y por desgracia la enfermedad, que venia minando la vida del Califa en el arte del toreo, tuvo un fatal aunque esperado desenlace. A la una de la madrugada del 1 de agosto se agravó considerablemente su estado, siendo cada vez más difícil la respiración del enfermo. Horas más tarde, rodeado de familiares y amigos, entró en agonía, falleciendo ese primero de agosto de 1900.
A comienzos de 1900 los médicos recomendaron al torero que acudiese al Balneario de Tolox, en Málaga, a inhalar esas aguas nitrogenadas que para algunos, como por ejemplo para el ilustre poeta Salvador Rueda, eran milagrosas. Algo similar tuvo que experimentar Lagartijo, sobre todo después del difícil camino de herradura que tuvo que afrontar hasta llegar a ese oasis meridional llamado ¨Tolox, durante la primera sesión que tomó en el balneario del agua amargosa cuando su fiebre remitió considerablemente. Se creía, de seguir así, en una pronta recuperación del artista.
Rafael llegó al Balneario de Tolox desconocido; la enfermedad había quebrantado visiblemente aquella naturaleza de hierro, y lo que no consiguieron los toros lo alcanzó la fiebre; doblegar su cuerpo y enervar su espíritu. Acudió a Tolox porque los facultativos le aconsejaron que tomase estas aguas. Su estado era moribundo y hubo noche en que se temió por su vida; pero gracias a los solícitos cuidados del director del Balneario D. Arturo Daza de Campos y a las aguas curativas, la enfermedad cedió bastante y lo que era casi un cadáver fue reanimándose progresivamente.
Ocupó el maestro cordobés el cuarto número 24 del hotel de los baños, por entonces llamado "Fonda de los Baños" y lo acompañó su hermano Manuel, antiguo matador de toros y su fiel criado Carrasco. El que tantas veces vieron los aficionados entregar los trastos al maestro entre barreras, es el que ahora le sirve las medicinas con la tierna solicitud de un padre. Transcurridos casi cinco meses de la muerte de Lagartijo, el 22 de noviembre de 1900, fallecería Carrasco en la misma ciudad de Córdoba.
Rafael al llegar al Balneario de Tolox inspiraba verdadera compasión. Muy alejado de sus buenos tiempos, cuando "atizaba" aquellas estocadas al bicho o arrebataba al púbico con sus quites magistrales y sus famosas largas. Al contemplarlo encorvado, pálido, con la mirada triste y abatido por los estragos de la enfermedad, se tiene la impresión de lástima que se palpa ante el monumento que se derrumba o ante el héroe que sucumbe. 
Lagartijo empezó a sentirse enfermo ese invierno de 1899-1900 y se fue agravando hasta su llegada a Tolox. Y aunque es cierto que las noticias recibidas mientras el torero estuvo en el Balneario de Tolox fueron positivas, ya que mejoró algo de su enfermedad, su débil estado siguió necesitando serios cuidados. En esa época el Balneario de Tolox se abría desde el 1 de mayo hasta el 31 de octubre, evitando los meses de más calor: la primera fase iba desde el 1 de mayo hasta el 30 de junio, permanecía cerrado julio y agosto y después se volvía a reanudar la actividad desde el 1 de septiembre al 31 de octubre. Existían dos fondas, una en el Balneario, llamada como hemos indicado más arriba la Fonda de los Baños, y otra en la población. 
A mediados de junio, poco antes de comenzar el verano de 1900, los mensajes que llegaban desde Córdoba eran poco alentadores. Dos semanas después de regresar de Tolox se encontraba Lagartijo en franca convalecencia, saliendo a pasear y haciendo su vida habitual. Pero una noche, además de fiebre, tuvo un ataque de disnea violento, llegando a perder el conocimiento durante unos minutos. Se decía que no podía acostarse en posición horizontal porque su fatiga aumentaba. Cuando los rigores del verano cordobés se hallaban en su cénit, en la misma ciudad que lo vio nacer hacía 58 años, falleció.
Y aquí termina esta breve crónica de un pueblo y de un balneario en ciernes que tuvo tal ilustre y efímera visita cuando el último verano del S. XIX, igual que la figura del gran torero cordobés, estaba a punto de extinguirse.